Salón del Manga de Almazora

harley-quinn-captain-america-tazas

Ésta es mi crónica del salón de Almazora:

Había una TARDIS pequeña y gente cantando la misma canción una y otra vez. Compramos tazas.

Y hasta aquí mi crónica.

Anuncios

De resaca social

Taza Pulp Fiction

Me levanto de la cama tras una noche de sueños raros y poco descanso. Me arrastro hasta la cocina para rezarle a la diosa Cafeína. “OH, diosa Cafeína, líbrame de este dolor de cabeza insoportable, te lo ruego…” Café en mano me siento frente a mi amado ordenador y un concepto resuena por el interior de mi dolorida cabeza: resaca social.

No sé si el concepto existe y estoy demasiado hecho polvo como para buscarlo, pero creo que es la mejor forma de describir el estado de putrefacción en el que me encuentro ahora mismo. Me siento como si me hubieran metido dentro de una campana y me hubieran golpeado con una bola de demolición. Y sólo cabe una explicación, padezco resaca social.

Puestos a utilizar un concepto que no sé si existe, debería darle también una definición.

Resaca social: sentimiento de cansancio absoluto, tanto físico como psicológico, que se produce después de participar en eventos sociales tales como cenas de navidad, celebraciones de cumpleaños u otros tipos de situaciones en las que se concentra una gran cantidad de personas.

Y no me digáis que lo que tengo es resaca y punto, que sabéis que para mí tres cervezas al año ya son demasiadas. Agua, café y leche. El alcohol es aburrido.

Creo que lo que más me agota es el ruido. La gente grita demasiado. A medida que avanza la noche y se vacían las botellas se disparan los decibelios y mi pobre cabeza no puede soportarlo. Parece que aquí “celebración” y “ruido” van siempre de la mano. Qué poco me gusta ese aspecto de “nuestra cultura”.

Bueno, que no sé qué coño estoy escribiendo ya. Salir de la cueva no me sienta bien. Espíritu navideño el que tengo aquí colgado.

Por qué dejé de ver fútbol

Tarjeta Roja Fútbol

¿Por qué dejé de ver fútbol? Siendo honesto, he de reconocer que en un primer momento fue simplemente por falta de tiempo. Una cuestión de prioridades. Preferí dedicar mi tiempo libre a ver series y jugar a los 200 juegos que tenía pendientes antes que seguir viendo partidos. 90 minuti son molto longo. Pero ahora, si hay algo que me aleja del fútbol es el odio. No mi odio hacia el fútbol sino el odio que desprende el mundo del fútbol.

Yo fui socio del Villareal antes que del Castellón. Lo primero que aprendí al entrar en Castalia es que tenía que odiar a mucha gente de golpe. A los del Valencia, por “mig-ouets”. A los del Villareal, por aldeanos. A los del Nàstic, por catalanes. A los del Hércules, porque sí.

La constante búsqueda del conflicto, la confrontación, los insultos gratuitos, la falta de respeto y de deportividad. FALTA DE DEPORTIVIDAD. ¡En un puto deporte!

Sé que no es el fútbol. Sé que es la gente. Pero despegarte del odio sin alejarte del “deporte rey” no es tarea fácil. La prensa “deportiva”, por no llamarla prensa “futbolística” o prensa “del Real Madrid y Barça”, no ayuda a calmar la crispación. El conflicto vende. Declaraciones sacadas de contexto, uso de términos bélicos, sensacionalismo. Es un equivalente a la prensa rosa pero dirigida principalmente a hombres.

Ahora vivo totalmente desconectado del mundo del fútbol. Y no lo echo de menos. No sé quién va primero en la liga. Coño, ni siquiera sé qué equipos están en primera. Hace unos años me parecía extraño que alguien no conociera a las “superestrellas” de los “grandes equipos”. Ahora soy yo quien desconoce nombres, resultados, polémicas, etc.

Esto no es un llamamiento para que todo el mundo deje de ver el fútbol. Yo me alegro de que la gente pueda disfrutar viendo un partido. Pero creo que podría haber competición sin conflicto y rivalidad sin odio. Al fin y al cabo, el deporte debería ser algo saludable, ¿no?

Nuevo nombre, misma mierda

Mierda con ojos

El tiempo vuela. Los años pasan. La vida da muchas vueltas. Los pájaros cantan y las colinas colorean. Los ríos fluyen y las gentes van y vienen. Las cosas, las mierdas, los nombres.

Hace un par de días cambié el nombre del blog, el de mi cuenta de Twitter, el de Facebook, el del canal de Youtube y el de prácticamente todo. Prometí que lo explicaría todo hoy. Mentí. No me apetece dar una explicación detallada de los motivos que me han llevado a dejar de lado un mote que me ha acompañado durante tantos años y a adoptar un nuevo nombre.

Sé que para muchos será raro ver que he utilizado “Pau” como nombre propio. Siempre me he presentado como “Pablo”, pero para la mitad de mi familia, he sido “Pau” desde que nací. Así que ya estoy acostumbrado a que se dirijan a mí de esa forma. ¡OJO! Esto no quiere decir que tengáis que llamarme “Pau” todos, podéis seguir llamándome “Pablo”, “Rasta”, “Emperador Mundial” o como os salga de la patata.

Mirad el lado positivo. Algún día conseguiré que se acaben las guerras y reinaré yo, Pau (“paz” en catalán, es muy feo esto de tener que explicar las bromas eh… no os acostumbréis).

Querido insomnio

[3:30 a.m.] Esta noche, como otras muchas, he “perdido” tres horas de mi vida dando vueltas en la cama sin poder dormir. No es el calor. Tampoco los ruidos. Simplemente, no puedo dormirme.

Insomnio, viejo amigo, debería estar cabreado contigo. Debería odiarte a muerte. Debería desear que desaparecieras para siempre. Pero no estoy cabreado, no te odio y no deseo que desaparezcas.

Siempre me ha gustado la noche. La tranquilidad, la sensación de que todo es posible. Son esas horas en las que sé que debería estar durmiendo pero mi cabeza se niega a parar, recreando esa discusión que he tenido durante el día y para la que no dejan de venirme nuevos argumentos; pensando en todas las cosas en las que podría emplear el tiempo al día siguiente pero que seguramente no haré porque la motivación que siento por la noche se desvanece en el momento en el que suena el despertador. De todas las mierdas que me he propuesto en un instante de iluminación nocturna, muy pocas se han materializado.

Sin embargo, por poner un ejemplo, gran parte de mis conocimientos de edición de vídeo te los debo a ti, insomnio. Yo nunca me habría puesto a montar vídeos chorra a las dos de la mañana si a las diez de la noche hubiera conseguido conciliar el sueño. La edición es entretenida, pero dormir lo es todavía más.

Supongo que, en cierto modo, agradezco que mi cabeza no me deje descansar de vez en cuando. Supongo que no debería verte como un enemigo, aunque cueste quererte cuando veo cómo van pasando las horas y pienso “si me duermo ahora podré dormir cuatro horas”. En fin, voy a intentarlo una vez más antes de que amanezca… ¿Buenas noches?

Un año dando por saco

Hoy es 14 de mayo de 2015. Hace un año desde que publiqué la primera entrada de este espacio de excreción al que yo llamo blog. No ha llovido mucho pero han pasado unas cuantas lunas. La Tierra ha dado una vuelta al Sol desde que empecé con este proyecto y, por tanto, ha llegado el momento de hacer balance. Para ello, qué mejor que hacer una lista de éxitos y otra de fracasos.

Fracasos:

– Aún no he conseguido dominar el mundo.
– La gente no va en pijama por la calle.
– El protocolo de “los dos besos” sigue siendo un estándar en España.
– El símbolo universal de “llevo auriculares, no me hables” continúa siendo violado cada día.
– Las webs de noticias siguen utilizando el condicional y otras técnicas rastreras para conseguir visitas.
– Todavía enterramos a nuestros muertos en vez de incinerarlos.
– No veo a nadie utilizando mi método de limpieza definitivo.
– Personas de todo el mundo siguen empeñadas en perder millones de minutos en hacer la cama cada día.
– El Ministerio de Sanidad no ha prohibido el pescado.
– Las pajaritas no han dejado de existir.
– La palabra “bocadillo” todavía se utiliza de forma incorrecta.

Éxitos:

– No he vuelto a utilizar el “XD”.
– He publicado todas las semanas. En la primera entrada dije que este blog sería un ejercicio de constancia, una forma de entrenarme para no dejar todas las cosas que empiezo a medias. Un año y 57 entradas después, puedo decir que he conseguido ser Constantino Romero. Bien por mí.
– Me las he apañado para colar contenidos de este blog y otras paridas como prácticas del máster.
– Llevo guantes en la guantera.
– Sigo vivo. ¡VIVO! Todo indicaba que destapar conspiraciones conduciría a mi inevitable muerte, pero no.
– Llevamos cuatro entregas de Un Cuento de Navidad. ¿Conseguirán la oruga y el camello vengar a su amigo?
– Algunos de vosotros hacéis la cama con menos regularidad y eso me llena de orgullo y satisfacción anal. Sí, lo de hacer la cama también lo he contado como fracaso, pero cada cama deshecha cuenta. Es una victoria, pequeña, pero Victoria Beckham.

Y hasta aquí las listas. Esta entrada parece uno de esos episodios aburridos en los que se dedican a meter flashbacks a cascoporro, lo siento. Tenía que hacer balance y lo he hecho. Pese a los múltiples fracasos, estoy contento con la evolución del blog y espero seguir escribiendo por lo menos unos cuantos meses más.
Hasta la semana que viene. ¿Alguna vez os habéis preguntado de dónde coño vienen las semanas? ¿Del futuro?

Haz una copia de seguridad

copia-seguridad-blog-musarana

Ponte a hacer una copia de seguridad.

¿La estás haciendo? ¿No? ¿Entonces qué haces leyendo esto, desgraciado/a? De todos los consejos que te he dado en este blog, éste es el más importante. Sí, incluso más importante que el de no hacer la cama. Para un momento y piensa en todo lo que perderías si tu ordenador dijera “hasta aquí hemos llegado”. Fotos, trabajos, vídeos, recuerdos… mucha mierda acumulada que en cuestión de minutos podría desaparecer. Haz una copia de seguridad ahora o arrepiéntete más tarde.

Esta recomendación viene patrocinada por el equipo de Panda Antivirus, que ayer decidió lanzar una actualización que básicamente te jodía el ordenador. Por un momento pensé que iba a perder, entre otras cosas, los CDs de Ironías, los trabajos de la universidad, las tiras cómicas que hice el año pasado, una cantidad enorme de fotos…

Al final pude recuperar todo lo importante y, por suerte, los archivos relacionados con el trabajo los guardo en 3 sitios distintos. Pero podría haber sido una catástrofe de las que marcan un antes y un después en el mundo de las catástrofes. Que todo lo provocara el antivirus lo hacía aún más gracioso.

Ya sé que ahora mismo piensas que tu ordenador va bien y que hacer la copia de seguridad puede esperar un par de semanas o meses. TE EQUIVOCAS. Esta noche podrías estar llorando por no haberme hecho caso. Empieza por guardar lo más importante, en varios lugares a ser posible. Si no pesa mucho mételo en Dropbox o algún otro servicio de almacenamiento en la nube (Si son fotos tuyas en pelotillas no las subas, que eso podría ser peor). Cómprate 10 discos duros, un millón de disquetes, un servidor en la Antártida y un gato. Guarda tus mierdas en esos sitios y cruza los dedos para que no decidan joderse todos al mismo tiempo.

Que sigas haciendo la cama lo respeto, pero si no has hecho una copia de seguridad después de leer esta entrada… mereces… mereces que llueva purpurina en tu casa.