La Gran Conspiración Farmacéutica

conspiracion-planta-farmaceuticaAntes de empezar quiero deciros que ésta será la última conspiración que desvele este año, que ya me estoy pasando. Para ilustrar el tema voy a añadir una lista con los beneficios que se le atribuyen a la stevia:

– Regula la tensión arterial
– Antioxidante
– Bactericida
– Combate ciertos hongos (los falsos no)
– Diurética
– Efectos beneficiosos en la absorción de grasas y antiácidos
– Facilita la digestión
– Contrarresta la fatiga y la ansiedad
– Mejora la resistencia frente a gripe y resfriado
– Cicatrizante

Resumiendo, la stevia vale absolutamente para todo. Podrían hacer chalecos antibalas de stevia. Seguro que además de proteger de las balas harían que los soldados respiraran mejor y que los enemigos se desorientaran. Bueno, pues aquí viene el secreto: la stevia y otros remedios milagrosos son placebos. Los científicos se reúnen cada cinco años y deciden qué planta poner de moda para que todo el mundo se sienta mejor a través de un engaño colectivo.

El origen de la conspiración está en Alemania. Después de la 2ª Guerra Mundial, se empezó a estudiar la razón por la que la mayoría de alemanes se cabreaba tanto. Con los años descubrieron que la cantidad excesiva de consonantes y la longitud de las palabras de su lengua provocaban dolores de cabeza a sus hablantes y, por tanto, un cabreo masivo. El cerebro humano no está capacitado para soportar un uso continuado de ese tipo de palabras.

Expertos en medicina y en química de todo el mundo se reunieron en la ciudad alemana de Barmen con el objetivo de desarrollar un fármaco que solucionara el problema. Tras muchos experimentos, llegaron a la conclusión de que ninguna droga podía eliminar los síntomas causados por la complejidad del alemán, así que decidieron recurrir al poder de la sugestión del cerebro humano.

De esta forma nació la aspirina. Los médicos acordaron distribuir este placebo de forma masiva para combatir la plaga de mala leche existente en Alemania. La aspirina se extendió por todo el mundo como remedio para el dolor de cabeza y el muscular, el resfriado, la gripe y la fiebre. La conspiración resultó ser un éxito y funcionó a la perfección hasta hace unas décadas. El movimiento “anti-cosas-químicas” comenzó a rechazar productos por considerarlos artificiales y perjudiciales para la salud. Los doctores conspiradores se volvieron a reunir en un consejo de emergencia para determinar qué medidas debían tomar ante esta amenaza.

Finalmente, se decidió que debían lanzar un nuevo placebo, algo “natural”, que pudiera ser aceptado por aquellos que rechazaban los fármacos tradicionales. Salieron a dar un paseo y la primera planta que se encontraron fue Aloe Vera. Los doctores, que eran tan vagos como conspiradores, dijeron: “Pues esta mismo, ¿no?” y empezaron a escribir artículos sobre los beneficios de la planta. Desde ese momento todo empezó a contener Aloe Vera. Incluso se llegó a recomendar la ingestión de la planta tal cual. ¿Habéis probado el Aloe Vera? Es lo puto peor. Es como un pastel de mocos viscosos pero sin el sabor “saladito”. Es agria y desagradable.

Los fármacos y las plantas van cambiando, pero el concepto se mantiene: sacar un producto que lo cura todo para calmar el cabreo alemán y evitar la gestación de una 3ª Guerra Mundial. Sé que muchos estarán pensando ahora que para qué coño destapo una conspiración cuyo único objetivo es el de evitar una guerra. Yo también me lo pregunto. ¿Pero qué queréis que haga? ¿Queréis que os oculte información? Yo no puedo vivir así. Además, el problema tiene otra solución: que todos los alemanes hablen italiano y dejen de meterse mierdas.

El Hombre que me dijo La Verdad

Pese a que los adornos estén puestos desde agosto, ahora ya podemos decir que la navidad está cerca. Lo notaréis en que la cantidad de anuncios de colonias y perfumes se ha incrementado en un 900%. Estas fechas están llenas de compras, regalos, cenas familiares, felicitaciones absurdas y mentiras, muchas mentiras.

Hoy voy a hablaros de mi primer contacto con el mundo de la conspiración y del engaño masivo.  Hace algunos años las cenas de Nochebuena de mi familia estaban plagadas de niños, yo entre ellos. Todos creíamos que en algún momento de la noche el señor “Santa Claus” o “Papá Noel” dejaría un montón de regalos fuera de la casa para nosotros. Normalmente nunca llegábamos a verlo, los regalos simplemente aparecían allí. Los adultos de la familia eran los encargados de ir escabulléndose entre el bullicio de la cena para colocar los paquetes en un lugar sin que los niños nos diéramos cuenta. Utilizaban tácticas tan sutiles como la de obligarnos a todos a meternos en una habitación a jugar.

Un año me propuse ver cómo llegaba “Papá Noel” y me quedé esperando fuera de la casa durante horas. Hacía frío. Mucho frío. Creo que no he vuelto a sentir frío como el de aquella noche. O igual fue ésa la noche en la que perdí la sensibilidad. La cuestión es que después de una larga espera los adultos me convencieron para que entrara un momento, no sé si era para comer algo u otra excusa. Al salir, sorpresa. El señor gordo había llegado, había dejado los regalos y se había ido. Decepción.

Esa noche fue muy frustrante, pero yo no perdí la fe y seguí con mi feliz vida de niño. Otro día, sin venir a cuento, empecé a hacerle preguntas relacionadas con “Papá Noel” a mi abuelo. No recuerdo exactamente qué le pregunté, sólo mantengo en mi memoria este fragmento de la conversación:

– No existe.

– ¿Qué?

– Que el “Papá Noel” ese no existe.

Yo empecé a llorar y corrí a preguntarles a mis padres. ¿Sería verdad? No, por supuesto que no. Mis padres me dijeron que el abuelo no sabía de qué hablaba y que claro que existía “Papá Noel”. ¿De dónde iban a salir los regalos si no?

Con el tiempo acabé descubriendo que lo que me dijo mi abuelo era cierto y que mis padres, mis familiares y toda la sociedad habían estado mintiéndome durante años. Engañado, humillado y extorsionado. Extorsionado, sí. No olvidemos que figuras como “Papá Noel” o los “Reyes Magos” son, en esencia, herramientas de extorsión, una forma de controlar el comportamiento de los niños y de evitar la responsabilidad.

“Papá Noel” es a los niños lo que “Dios” a los adultos. Si te portas bien te traerán lo que quieres, si no pues te joderás. Todo depende de lo bueno que seas. En teoría. Al final los regalos siempre variarán en función de los ingresos y de lo que les salga de las pelotas a tus padres. Creo que es el mayor acto de cobardía por parte de la humanidad. Hacer creer a los niños en seres inventados para no tener que dar explicaciones cuando no tienen lo que han pedido.

Por este motivo, he decidido que si algún día aparezco en algún medio que se dirija al público infantil pienso decir que los “Reyes Magos” y “Papá Noel” no existen. Sé que no me creerán. Sé que sus padres dirán que el señor ese de la tele no sabe de lo que habla. Pero, con los años, los niños crecerán y se darán cuenta de que aquel hombre loco fue más sincero con ellos que todos sus familiares. Quiero ser para esos niños lo que mi abuelo fue para mí, aunque nunca pude agradecérselo. El hombre que me dijo la verdad.

La Conspiración de la Purpurina

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Una vez más, he decidido jugarme la integridad física para alertaros de un problema que podría suponer la aniquilación del ser humano en un futuro. Como es habitual en estos casos, los gobiernos, las grandes multinacionales, los reptilianos y Paz Padilla tratan de ocultar los secretos que voy a desvelar. Espero que estéis listos para abrir los ojos y los ojetes, porque os vais a cagar cuando conozcáis “La Conspiración de la Purpurina”.

En esta sociedad ciega y dormida, prácticamente todos relacionan la purpurina con los niños y sus pequeñas obras de arte. Estamos permitiendo que nuestros hijos manipulen esta arma de destrucción masiva sin ser conscientes del peligro que corren. ¿Es que nadie piensa en los niños? ¿ES QUE NADIE PIENSA EN LOS NIÑOS? Pues no, excepto algún que otro pedófilo, nadie piensa en los niños.

Habéis oído bien, he llamado “arma” a la purpurina. Los orígenes de este polvo infernal se remontan a la Segunda Guerra Mundial. Ambos bandos desarrollaron una gran cantidad de prototipos armamentísticos con el objetivo de acabar con el enemigo lo antes posible. “Y ahora es cuando Rasta empieza a dar por saco con que los Nazis crearon la purpurina” Pues no, una vez más, te equivocas. La purpurina fue creada por el país que menos esperas, Suiza.

El “Proyecto Púrpura” se llevó a cabo por científicos suizos. El objetivo de la investigación consistía en desarrollar un arma capaz de exterminar a los todos países que luchaban en la 2ªGM y crear un nuevo orden mundial, lleno de queso, chocolate y relojes. En uno de los intentos para crear la purpurina, los suizos inventaron lo que hoy conocemos como “confeti”, bastante peligroso pero no tan letal como el arma definitiva. Desde el punto de vista militar, la purpurina es perfecta. Indestructible, indetectable, infinita.

Pensadlo un poco. Si alguien decidiera propagar un virus mortal a escala internacional, ¿Cuál sería la mejor vía para hacerlo? Exacto, la purpurina. Es un arma imparable. Destapar un bote de purpurina es como abrir las puertas de Mordor. Una vez abierto, la purpurina se hace con el control de absolutamente todo lo que le rodea. Ya puedes tener un traje de aislamiento nivel 9007 y vivir en un búnker nuclear sellado herméticamente. No importa, la purpurina logrará entrar e infectarte.

Paranoia, miedo, obsesión… La purpurina no es sólo mortal si se combina con un virus. Su sola presencia es capaz de quebrar las mentes más sanas y causar histeria masiva. Los usos militares son infinitos. “¿Entonces por qué los suizos no son los dueños del mundo?” te preguntarás. Y yo me tomaré la libertad de responderte con otra pregunta: ¿Estás seguro de que no lo son?

La historia, tal y como la conocemos, es una farsa. Los gobiernos de todo el mundo se arrodillaron ante Suiza y le comieron todo el chocolate. Los suizos, precavidos, combinaron la purpurina con nanorobots y la extendieron por todo el mundo para ejercer un control mental sobre la población a su antojo en caso de ser necesario y ocultaron los verdaderos hechos históricos. Todos creéis que nuestros políticos van a Suiza para robar dinero público. En realidad, todos ellos reciben órdenes del Gobierno Mundial Súper Secreto Suizo (GMSSS).

Aprovecho este último párrafo para avisaros del riesgo que corréis al leer esta entrada. ¿Habéis oído hablar de la combustión espontánea? Bien, pues de espontánea no tiene nada porque son los suizos, con su purpurina y sus nanobots, los que asesinan las personas que conocen su secreto. Igual debería de haberlo dicho al principio de la entrada, meh!

Dios es hipster

Y una vez más es un ateo el que acaba hablando de teología… pero no os preocupéis, yo no vengo a deciros que no creáis en el Señor Todopoderoso que reina los cielos. El único objetivo que persigue esta entrada es el de garantizar que todo creyente consiga su ticket para acceder al paraíso que, en teoría, le espera al morir.

Católica, protestante, musulmana, judía… todas las religiones que tienen un dios como creador de todo condenarán a sus seguidores al infierno. Y ésta es la razón: Dios es hipster. Dios lo creó todo. TODO. Dios escuchó ese grupo de música que te gusta antes de que existiera, vio cine iraní antes de que se inventara el cine y de que se fundara Irán. Dios jugó a Minecraft antes de que fuera mainstream.

Teniendo en cuenta el nivel de “hipsteria” que calza el gobernador celestial, está claro que cualquier religión mayoritaria está condenada al fracaso. Dios nunca dejaría entrar en su club privado a millones de personas que han seguido cultos mainstream. Que no cunda el pánico. Sé que ahora estás pensando: “¡OH DIOS VOY A IR AL INFIERNO! ¿PARA QUÉ COÑO HE IDO A MISA CADA DOMINGO?” Tranquilo/a, si sobrevives lo suficiente como para acabar de leer esta entrada puede ser que todavía tengas una posibilidad de entrar en el cielo.

La única solución a tu problema consiste en crear tu propia religión. Sí, tu religión. Sólo para ti. ¿Ya la tienes? Vale, pues ahora no le digas a nadie en qué consiste. No construyas edificios para impartirla. No pronuncies su nombre. No hables de ella hasta que mueras, es la única forma de ganarte el favor divino. Como tu religión sólo la conoceréis tú y Dios (Él lo sabe todo), no será demasiado mainstream y podrás entrar en el cielo.

Te diría que no es necesario que me des las gracias por librarte del infierno, pero sé que el mérito se lo va a llevar el de arriba de todas formas.

Jesus fucking Christ

Durante años he negado la existencia de Jesucristo, para mí no era más que otra mentira de entre las muchas que se me contaron cuando era niño, como Papá Noel, el Ratoncito Pérez o Leticia Sabater. Recientemente me he dado cuenta de que todo este tiempo he estado equivocado. He visto la luz. Y no hablo de Luz Casal, es una luz metafórica, una luz que está más allá de Forocoches.
La verdad es que Jesús no es un personaje de ficción. Bueno, sí que es un personaje de ficción en South Park y Family Guy pero lo que vengo a decir es que el hombre sí existió hace unos cuantos años. El llamado “hijo de Dios” fue uno de los primeros y mejores magos de la historia. Cuando digo “mago” no hablo de uno tipo Gandalf o Dumbledore sino algo más del estilo de Juan Tamariz o Jorge Blass. For those of you who speak English: what I’m saying is that Jesus was a magician, not a wizard.
Probablemente (estoy pidiendo demasiado, se me olvidaba que ya habíamos terminado…) la pasión de Jesús por el espectáculo y el ilusionismo tenga un carácter genético. Hay razones suficientes para afirmar que el padre biológico de Jesús fue un hipnotizador que viajaba por el mundo para hacer pequeños espectáculos y mantener relaciones sexuales con sus “groupies”. Sólo la hipnosis puede explicar la credulidad del pobre José con toda la mierda del espíritu santo.
No nos olvidemos tampoco de que, justo después de nacer, Jesús recibió la visita de LOS TRES REYES MAGOS, señal de que el niño estaba destinado a convertirse en uno de los grandes ilusionistas de la historia.
Y ahora, para ilustrar esta teoría, hagamos un repaso en forma de lista de algunos de los “milagros” que se le atribuyen al mago Jesucristo:

• Caminar por el agua. Para qué escribir si puedo poner un vídeo.

• Transfiguración de Jesús. Este “milagro” demuestra que Jesús tenía un gran conocimiento en efectos especiales y maquillaje, pues cuenta cómo el hombre cambió de cara en un instante.

• Convertir el agua en vino. Los que habéis visto Now You See Me sabréis que esto no tiene demasiada dificultad.

• Multiplicación de los panes y los peces. Cuando se habla de multiplicación de peces no puedo evitar pensar en Jesús riéndose solo en su casa con una pecera llena de pececillos de colores. El tema es que los magos siempre han hecho aparecer y desaparecer animales por todos lados. Que si ahora saco un conejo de la chistera (se deberían sacar chistes de una chistera y no conejos, pero eso daría para otra entrada), que si luego hago desaparecer una paloma introduciéndomela en el ano… Seguramente Jesús se introdujo un puñado de barras de pan y de pescados para un espectáculo en un pueblo y más tarde los hizo aparecer en la fiesta de un amigo para quedar como el puto amo.

• Curaciones y otras mierdas. Esto ni siquiera lo considero truco de magia porque lo único que hizo el “hijo de Dios” fue encontrar a unas cuantas personas que estaban intentando estafar a las aseguradoras de la época. “Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa” no es más que un “Anda, levanta y tira pa’ casa que tú lo que tienes es mucho cuento”.

• Resurrección. Este es el gran truco con el que Jesús se despidió del mundo del espectáculo. Acabo de escribir “culo”. Con el tiempo la gente fue perdiendo interés en “milagros” menores como los comentados arriba, cosa que forzó a Cristo a recurrir al morbo y a la sangre para mantener la audiencia por encima del 20% de share. Esto culminó en su obra final, haciendo ver que le clavaban a una cruz y que moría desangrado para más tarde “resucitar” de forma milagrosa. En este truco utiliza también un elemento básico del ilusionismo: el escapismo. Ismo. Ismo. No sólo vuelve de entre los muertos sino que consigue salir de su tumba sin mover una roca enorme.

La conclusión a la que llegamos es que Jesucristo fue un pionero en la práctica de las artes escénicas, un maestro de la magia y del ilusionismo. Sus trucos fueron documentados por su club de fans oficial y pasaron a la historia como “milagros”. Alcachofa.