Haz una copia de seguridad

copia-seguridad-blog-musarana

Ponte a hacer una copia de seguridad.

¿La estás haciendo? ¿No? ¿Entonces qué haces leyendo esto, desgraciado/a? De todos los consejos que te he dado en este blog, éste es el más importante. Sí, incluso más importante que el de no hacer la cama. Para un momento y piensa en todo lo que perderías si tu ordenador dijera “hasta aquí hemos llegado”. Fotos, trabajos, vídeos, recuerdos… mucha mierda acumulada que en cuestión de minutos podría desaparecer. Haz una copia de seguridad ahora o arrepiéntete más tarde.

Esta recomendación viene patrocinada por el equipo de Panda Antivirus, que ayer decidió lanzar una actualización que básicamente te jodía el ordenador. Por un momento pensé que iba a perder, entre otras cosas, los CDs de Ironías, los trabajos de la universidad, las tiras cómicas que hice el año pasado, una cantidad enorme de fotos…

Al final pude recuperar todo lo importante y, por suerte, los archivos relacionados con el trabajo los guardo en 3 sitios distintos. Pero podría haber sido una catástrofe de las que marcan un antes y un después en el mundo de las catástrofes. Que todo lo provocara el antivirus lo hacía aún más gracioso.

Ya sé que ahora mismo piensas que tu ordenador va bien y que hacer la copia de seguridad puede esperar un par de semanas o meses. TE EQUIVOCAS. Esta noche podrías estar llorando por no haberme hecho caso. Empieza por guardar lo más importante, en varios lugares a ser posible. Si no pesa mucho mételo en Dropbox o algún otro servicio de almacenamiento en la nube (Si son fotos tuyas en pelotillas no las subas, que eso podría ser peor). Cómprate 10 discos duros, un millón de disquetes, un servidor en la Antártida y un gato. Guarda tus mierdas en esos sitios y cruza los dedos para que no decidan joderse todos al mismo tiempo.

Que sigas haciendo la cama lo respeto, pero si no has hecho una copia de seguridad después de leer esta entrada… mereces… mereces que llueva purpurina en tu casa.

Anuncios

Un Cuento de Navidad

Érase una vez un alegre saltamontes que dedicaba sus días a saltar montes. ¿Quién era él para llevar la contraria a la RAE? Nuestro amigo el saltamontes consiguió saltar Montecarlo, Montoro, Montilla, Montenegro, Montadito y Montanejos. Un día, dispuesto a superarse a sí mismo, decidió saltar el monte más alto de todos, Cuenca.

Miró la cima con determinación y, tras coger impulso, saltó con todas sus fuerzas. El saltamontes ascendió a gran velocidad, parecía que lo iba a conseguir. Pero una racha de viento lo desvió y acabó aterrizando en la cima de Cuenca. Allí, un curioso transeúnte se percató del forzoso aterrizaje del saltamontes y se acercó para comprobar su estado.

—¿Se encuentra usted bien? —preguntó el conquense.

—¿Conquense? ¿Qué clase de gentilicio es ése? —respondió sorprendido el saltamontes.

—Perdone señor saltamontes, pero se supone que usted sólo ha escuchado la pregunta. El resto es una aclaración para el lector. Acaba de romper usted la cuarta pared.

—A los saltamontes no se nos aplican las convenciones narrativas. Debería usted leer un poco más, señor conquense. —añadió enfadado el saltamontes.

—Flan de café. —afirmó el señor de Cuenca.

—Me las piro, vampiro.

—Hasta la vista, alpinista.

Y así, el saltamontes comenzó su descenso del Monte Cuenca, derrotado pero no hundido, pues estaba convencido de que con un poco más de entrenamiento podría superar ese reto. Como la caída en Cuenca le había provocado una lesión en el ligamento cruzado anterior, no tuvo más remedio que dirigirse a la parada de autobús para volver a su residencia en Montreal. Allí le esperaba su amigo el camello, que además de dos jorobas tenía una red de tráfico de drogas.

El saltamontes se encontraba a unos pocos metros de la parada de autobús cuando un camión procedente de La Nada, pueblo vecino de Cuenca, se cruzó en su camino. El camión, que estaba cargado de relojes suizos fabricados en China, arrolló al saltamontes, provocándole un sida intracraneal y varias muertes de tercer grado. De esta forma, el saltamontes dejó de ser el protagonista de nuestra historia, sin cumplir su sueño de saltar Cuenca y sin poder despedirse de su amigo el camello.

La señora oruga, que presenció del accidente, se convirtió entonces en nuestra protagonista… [Segunda Parte]

El método de limpieza más eficiente de la historia

¿Cansado/a de tener que limpiar en una o más ocasiones cada semana? ¿Harto/a de barrer, fregar, aspirar, desinfectar y frotar? ¿Por qué todos los verbos que acabo de decir acaban en “ar” menos “barrer”? ¿Es una conspiración de las escobas? ¿Por qué no utilizamos el verbo “escobar”? ¿Podré dejar de hacer preguntas antes de acabar este párrafo? ¿Sí? ¿No?

Los avances en las tecnologías relacionadas con la limpieza y la higiene han provocado que, con el paso de las décadas, cada vez sea menos aceptable que alguien tenga su casa “sucia”. Cuanto más fácil es limpiar, más obligados estamos a mantener nuestro hogar libre de cualquier tipo de suciedad. No puede haber ni una sola mota de polvo sobre los muebles. Es inadmisible que haya un pelo suelto por nuestro suelo. Todo debe estar limpio. De lo contrario, eres una persona despreocupada, a la que se ha de mirar con desprecio e incluso insultar un poco.

Esta histeria colectiva, provocada en gran parte por las empresas dedicadas a la venta de productos de limpieza, está haciendo que se pierda uno de los métodos más eficientes de la historia, conocido como SLP (Sistema de Limpieza por Procrastinación). El método SLP se basa en la ley de gravitación universal formulada por Isaac Newton en 1687, que afirma que la mierda es atraída por otra mierda. Se trata de un proceso de limpieza natural, libre de agentes corrosivos para nuestro ecosistema.

Pasos para implementar el método SLP:

1- Dejar de escobar, fregar, aspirar, desinfectar y frotar.
2- Esperar
3- Seguir esperando.
4- Esperar un poco más.
5- Comprobar que toda la mierda acumulada durante semanas se ha agrupado en una pelusa gigante.
6- Recoger la pelusa y tirarla a la papelera.
7- Contemplar con orgullo como has podido limpiar toda la casa mediante un solo gesto.

Ha habido casos en los que la espera prolongada ha llevado a que la pelusa se convierta por sí misma en una manta, pero todavía se desconocen las condiciones en las que se produce este fenómeno. Lo que sí sabemos con certeza es que las multinacionales intentan ocultar la existencia de este método de limpieza milenario, instigándonos a que limpiemos diariamente con sus productos, rompiendo así el proceso natural de concentración de la mierda.

Espero que este tutorial os sea de gran ayuda. Pensad en todo el tiempo que podéis ahorrar si combináis el método SLP con la rutina de no hacer la cama diariamente. Algún día me lo agradeceréis. Debería empezar a cobrar por esto, hostia.

La Guantera

Después de dos entradas bastante cortas, hoy por fin voy a extenderme un poco volviendo a uno de los temas que realmente importan en la vida, la lengua. Y no me estoy refiriendo a lo que utilizamos para practicar sexo oral, sino a la herramienta que empleamos para expresarnos habitualmente. Voy a concretar un poco más porque igual algún lector utiliza el sexo oral como forma de expresión principal: os vengo a hablar de la palabra “guantera”.

“Guantera: Caja del salpicadero de los vehículos automóviles en la que se guardan guantes y otros objetos.” RAE

Fijémonos en la elección de las palabras en la definición. Afirma que se guardan guantes “Y” otros objetos. Podrían haber usado “U”, pero no lo hicieron. Deducimos entonces que en la guantera siempre ha de haber guantes. Los guantes pueden coexistir con todo tipo de objetos, pero deben estar allí.

No me he informado, pero tengo entendido que antes la gente usaba siempre guantes para conducir y de ahí que necesitaran un compartimento para guardarlos. En inglés, de hecho, utilizan “glove box” para referirse a la guantera. El problema viene cuando la gente deja de respetar el significado de las palabras y decide que ya no quiere llevar guantes en la guantera. Esto es un escándalo. Es-cán-da-lo, es un escándalo. El término guantera ha perdido todo sentido, se ha convertido en una palabra hueca, arbitraria, absurda…

Ante esta problemática se me ocurren dos posibles soluciones. La primera consistiría en cambiarle el nombre al compartimento. Habría que investigarlo bien, pero creo que “mierdera” sería bastante apropiado teniendo en cuenta los objetos que hay ahora mismo en la guantera de mi coche:

– Pañuelos

– Trapo

– Líquido para lavarse las manos (Sería innecesario si llevara guantes)

– Caramelos

– Calculadora que no funciona

– Bolígrafo que funciona algunas veces

– Cable para cargar el teléfono

Nada me gustaría más que cambiarle el nombre a la guantera. Sin embargo, después del intento fallido de cambiar la palabra “bocadillo”, me veo obligado a decantarme por la segunda solución, la llamada “Solución Ted Mosby”. La STM consiste en llevar guantes en la guantera. Simple y efectiva.

“Pero Rasta yo no voy a utilizar guantes nunca” ¡Me da igual! Si eres una persona decente cogerás unos guantes y los meterás en la guantera. Aunque sólo lo hagas por respeto etimológico. Yo pienso hacerlo en cuanto acabe de escribir esta entrada. Eso sí, no serán los guantes de la foto. Los más avispados se habrán dado cuenta de que los de la imagen son los guantes de Insert Coin, que guardo en una caja fuerte custodiada por escorpiones gigantes.

Para despedirme, os dejo con una reflexión. ¿Qué pasa con el resto de compartimentos del coche? ¿No tienen nombre? ¿Por qué permitimos este tipo de injusticias? Podríamos meter calcetines en los que están en las puertas y llamarlos “calcetineras”.