Nuevo nombre, misma mierda

Mierda con ojos

El tiempo vuela. Los años pasan. La vida da muchas vueltas. Los pájaros cantan y las colinas colorean. Los ríos fluyen y las gentes van y vienen. Las cosas, las mierdas, los nombres.

Hace un par de días cambié el nombre del blog, el de mi cuenta de Twitter, el de Facebook, el del canal de Youtube y el de prácticamente todo. Prometí que lo explicaría todo hoy. Mentí. No me apetece dar una explicación detallada de los motivos que me han llevado a dejar de lado un mote que me ha acompañado durante tantos años y a adoptar un nuevo nombre.

Sé que para muchos será raro ver que he utilizado “Pau” como nombre propio. Siempre me he presentado como “Pablo”, pero para la mitad de mi familia, he sido “Pau” desde que nací. Así que ya estoy acostumbrado a que se dirijan a mí de esa forma. ¡OJO! Esto no quiere decir que tengáis que llamarme “Pau” todos, podéis seguir llamándome “Pablo”, “Rasta”, “Emperador Mundial” o como os salga de la patata.

Mirad el lado positivo. Algún día conseguiré que se acaben las guerras y reinaré yo, Pau (“paz” en catalán, es muy feo esto de tener que explicar las bromas eh… no os acostumbréis).

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La Conspiración de la Purpurina

purpurina-conspiracion-blog

Una vez más, he decidido jugarme la integridad física para alertaros de un problema que podría suponer la aniquilación del ser humano en un futuro. Como es habitual en estos casos, los gobiernos, las grandes multinacionales, los reptilianos y Paz Padilla tratan de ocultar los secretos que voy a desvelar. Espero que estéis listos para abrir los ojos y los ojetes, porque os vais a cagar cuando conozcáis “La Conspiración de la Purpurina”.

En esta sociedad ciega y dormida, prácticamente todos relacionan la purpurina con los niños y sus pequeñas obras de arte. Estamos permitiendo que nuestros hijos manipulen esta arma de destrucción masiva sin ser conscientes del peligro que corren. ¿Es que nadie piensa en los niños? ¿ES QUE NADIE PIENSA EN LOS NIÑOS? Pues no, excepto algún que otro pedófilo, nadie piensa en los niños.

Habéis oído bien, he llamado “arma” a la purpurina. Los orígenes de este polvo infernal se remontan a la Segunda Guerra Mundial. Ambos bandos desarrollaron una gran cantidad de prototipos armamentísticos con el objetivo de acabar con el enemigo lo antes posible. “Y ahora es cuando Rasta empieza a dar por saco con que los Nazis crearon la purpurina” Pues no, una vez más, te equivocas. La purpurina fue creada por el país que menos esperas, Suiza.

El “Proyecto Púrpura” se llevó a cabo por científicos suizos. El objetivo de la investigación consistía en desarrollar un arma capaz de exterminar a los todos países que luchaban en la 2ªGM y crear un nuevo orden mundial, lleno de queso, chocolate y relojes. En uno de los intentos para crear la purpurina, los suizos inventaron lo que hoy conocemos como “confeti”, bastante peligroso pero no tan letal como el arma definitiva. Desde el punto de vista militar, la purpurina es perfecta. Indestructible, indetectable, infinita.

Pensadlo un poco. Si alguien decidiera propagar un virus mortal a escala internacional, ¿Cuál sería la mejor vía para hacerlo? Exacto, la purpurina. Es un arma imparable. Destapar un bote de purpurina es como abrir las puertas de Mordor. Una vez abierto, la purpurina se hace con el control de absolutamente todo lo que le rodea. Ya puedes tener un traje de aislamiento nivel 9007 y vivir en un búnker nuclear sellado herméticamente. No importa, la purpurina logrará entrar e infectarte.

Paranoia, miedo, obsesión… La purpurina no es sólo mortal si se combina con un virus. Su sola presencia es capaz de quebrar las mentes más sanas y causar histeria masiva. Los usos militares son infinitos. “¿Entonces por qué los suizos no son los dueños del mundo?” te preguntarás. Y yo me tomaré la libertad de responderte con otra pregunta: ¿Estás seguro de que no lo son?

La historia, tal y como la conocemos, es una farsa. Los gobiernos de todo el mundo se arrodillaron ante Suiza y le comieron todo el chocolate. Los suizos, precavidos, combinaron la purpurina con nanorobots y la extendieron por todo el mundo para ejercer un control mental sobre la población a su antojo en caso de ser necesario y ocultaron los verdaderos hechos históricos. Todos creéis que nuestros políticos van a Suiza para robar dinero público. En realidad, todos ellos reciben órdenes del Gobierno Mundial Súper Secreto Suizo (GMSSS).

Aprovecho este último párrafo para avisaros del riesgo que corréis al leer esta entrada. ¿Habéis oído hablar de la combustión espontánea? Bien, pues de espontánea no tiene nada porque son los suizos, con su purpurina y sus nanobots, los que asesinan las personas que conocen su secreto. Igual debería de haberlo dicho al principio de la entrada, meh!

El futuro de los colchones

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Desde la muerte de Constantino Romero en 2013 ya nadie se preocupa por el mundo del colchón. Ninguna inversión en I+D, ningún avance significativo en este campo. Los grandes eventos tecnológicos se centran en el desarrollo de nuevos teléfonos móviles, tablets, aplicaciones multipantalla, videojuegos y robots. ¿Para cuándo una gran cita tecnológica relacionada con el colchón?

El colchón es lugar más utilizado tanto para dormir como para follar. DORMIR Y FOLLAR. Creo que debemos empezar a darle la importancia que se merece, hemos de respetarlo y venerarlo incluso. ¿Es necesario que Apple lance un “iMattress” para que nos demos cuenta de lo importante que es en nuestro día a día?

Cuando domine el mundo me encargaré personalmente de que se destinen más recursos al desarrollo de tecnologías aplicadas al colchón. De momento, me limitaré a redactar una lista con algunas de las características que debería incorporar el supuesto “iMattress”:

· Sábanas autoajustables para no tener que hacer la cama nunca más.

· Repelente de mosquitos, se acabaron las noches de insomnio por culpa de esos hijos de Satanás.

·  Absorción de flatulencias, adiós a las apestosas sorpresas al levantar un poco la sábana.

· Monitorización de la actividad cerebral, el colchón nos despertará en caso de que estemos sufriendo pesadillas. En un modelo más avanzado el colchón podría estimular el cerebro para que los sueños sean siempre positivos.

· Climatización incorporada, una serie de sensores térmicos determinarán la temperatura ideal de cada parte del colchón para después aplicar frío o calor en función de las necesidades de cada persona. No más pies fríos. No más combates a muerte por el control del edredón.

· Absorción de ruidos, de procedencia externa e interna. No oigas los martillazos del vecino y que él no te oiga hacer cosas que harían vomitar a una cabra.

· Detección de incendios u otras amenazas. Si suprime el ruido y el olor y regula automáticamente la temperatura, está claro que necesitamos que el colchón nos avise en caso de incendio. Queremos colchones que nos mejoren la vida, no que nos la quiten.

Y hasta aquí la lista de algunas de las grandes innovaciones que deberían fabricarse de forma masiva para que todo el mundo tuviera acceso a un sueño tranquilo y placentero. Si te gustan vótame en las próximas elecciones para emperador mundial.

Gato

Como ya os comenté hace algunos días, uno de mis planes a largo plazo es el de la dominación mundial. Con “dominación mundial” me refiero a tener el control absoluto sobre La Tierra y no a conseguir que todas las personas se hagan aficionadas al dominó, eso sería imposible.

Es por todos conocido que el primer paso para dominar el planeta es “petarlo” en internet. Teniendo en cuenta esa premisa, se puede decir que he cometido un gran fallo en estos primeros meses de vida del blog. He escrito cinco entradas, CINCO ENTRADAS, y todavía no he puesto ninguna foto de un gato. Típico error de principiante.

Para corregir este desliz, publico hoy esta foto que le hice en 2011 a uno de los gatos que habitan mi casa. Jerry está vivo, no sufrió ningún daño durante la sesión fotográfica, aunque pueda parecer lo contrario. Tampoco penséis que lo metí yo bajo de la rueda para echarle la foto, fue algo que hizo él por voluntad gatuna. Sorprende que siga con vida siendo un gato aficionado a jugar debajo de los neumáticos.