Shhhhh, auriculares

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Hubo una época dorada en la que con un simple gesto podías evitar cualquier tipo de interacción con las personas que te rodeaban. Una época en la que los símbolos tenían un valor y todo el mundo entendía las normas básicas de convivencia. Parece que aquella época terminó. Se fue. Y yo me pregunto por qué. ¿Por qué? ¿En qué momento empezamos a hablar a las personas que llevan auriculares?

Parece inverosímil, lo sé. Pero es real. Muchas personas lo hacen. En 2015. Yo creía que el acto de ponerse unos auriculares era un símbolo universal, un mensaje claro, directo, que no daba lugar a malentendidos. “Llevo auriculares, no me hables”. Sencillo, ¿Verdad? Pues no. Muchos individuos no comprenden el mensaje o deciden ignorarlo por completo, rompiendo las normas de convivencia y poniendo en peligro la salud mental de los usuarios de auriculares.

¡LLEVO AURICULARES JODER! A no ser que se esté quemando el edificio/tren/avión/carruaje, o que haya empezado el apocalipsis zombie… no me hables. “Pero…” Shhhhhhhhhhhh, no, no, no. Auriculares. Cuando veas a alguien con auriculares piensa si lo que le vas a decir es una cuestión de vida o muerte. Nunca, nunca hagas que alguien se los quite para decirle: “hace frío eh”. Tampoco esperes que alguien te entienda si le hablas mientras los lleva puestos. Piensa un poco, por favor.

Tenemos que hacer algo para cambiar el curso de la historia y recuperar este símbolo universal. Normalmente este blog es pro-destrucción de las convenciones sociales. Anarquía. Transgresión. Pero en este caso haremos una excepción, tenemos que fomentarla para que no caiga en el olvido. ¿Cómo hacerlo? Muy sencillo: cuando lleves auriculares y alguien te hable, sólo tienes que señalarlos con tu dedo índice y, acto seguido, pegarle un puñetazo en la cara a la persona que se ha atrevido a romper nuestra querida tradición. Hasta la semana que viene.

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Cables

La semana pasada el azar decidió que tenía que tratar el tema propuesto por Ect, “Cables varios. Causas y misterios de sus nudos”. Éste es un asunto complejo y oscuro, sobre el que encontramos más preguntas que respuestas.

El problema de los cables enredados nos ha acompañado durante prácticamente toda nuestra vida. Todavía recuerdo tener que subirme a una silla o a la cama para dejar colgando el mando de la PlayStation para que se deshicieran esos enredos que reducían la distancia del cable a la mitad.

Mandos, auriculares, routers, impresoras… la lista de aparatos que están dejando de lado los cables es considerable. ¿Es la funcionalidad la causa? No lo creo. El ser humano se concentró en desarrollar aparatos inalámbricos para evitar tener que pensar en el misterio de los nudos y los enredos. El desconocimiento de las causas de su formación lleva al miedo, el miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio y el odio a estudiar una ingeniería para poder inventar dispositivos sin cables. Al menos en el caso de la gente de ciencias.

La gente de letras, sin embargo, preferimos canalizar nuestro miedo a través de la realización de preguntas sobre la lengua. Por ejemplo: ¿Por qué algo que no tiene cables se llama “inalámbrico” en lugar de “incáblico” o “incóbrico”? Si los cables dejan de existir, ¿Qué pasará con la expresión “echar un cable”? ¿Nos echarán la contraseña del WiFi? ¿Y qué hay con “cruzarse los cables”?

No puedo ofrecer una solución definitiva a la causa de los nudos, pero sí que puedo dar algunas teorías en forma de lista.

– Dentro de cada auricular hay un ejemplar de una especie híbrida serpiente-loro que reproduce de forma vocal los impulsos eléctricos. Cuando nadie los mira mantienen relaciones sexuales constantemente hasta que son descubiertos, por eso los encontramos enrollados.

– Los cables fueron creados por los aliens para confundirnos, porque los aliens se dedican a hacer esas mierdas.

– Los hace un chino cabreado.

Podéis seguir mandándome propuestas a través de las redes sociales, en los comentarios o al correo mierdas@rastaasecas.com. El próximo sorteo se hará a finales de septiembre, os daré la fecha exacta cuando decida cuál será el premio.