Dos

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Hoy es 14 de mayo. Hace dos años desde que publiqué la primera entrada en este blog y ya van 110.  Algunas han sido mierdas para salir del paso, lo sé. Pero la cuestión es que he publicado, por lo menos, una cada semana y he cumplido con el objetivo que me marqué. Esto era un ejercicio de constancia y constante he sido.

En estos últimos meses el blog se ha convertido en una carga. Por alguna razón el insomnio ha dejado de ser productivo y se ha convertido en insomnio sin más. No sé sobre qué escribir y no tengo demasiadas ganas de hacerlo. ¿Voy a abandonar el blog por completo? No, de momento no. Lo que vengo a decir hoy es que, cumplido el ejercicio de constancia, voy a dejar de publicar todas las semanas. Publicaré cuando realmente tenga algo que escribir.

Esto es algo que estaba previsto desde hace tiempo. Pensaba dejar de publicar semanalmente en el momento en el que empezara a subir páginas de Super Patata Frita. Pero, como ya os dije, SPF tiene que esperar un poco más. Estad atentos porque cuando acabe el verano debería haber novedades.

Sin más dilatación vaginal, me despido hasta la próxima. ¿Será la semana que viene? ¿Será dentro de un mes? Al pan, pan. Y al vino, fuet. Fuetbol. Bolivia. Macarrones.

¿Por qué me haces esto Spotify?

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Soy de esas personas que se pone enferma si pasa un par de días sin escuchar algo de música. En mi cabeza siempre está sonando algo, constantemente, en todo momento. Creo que es por eso por lo que necesito escuchar música mientras trabajo, para liberar ese espacio del cerebro y dedicarlo a la tarea que me ocupa. Hace tiempo que utilizo Spotify de forma gratuita porque no me da para la suscripción mensual y ahora me preguntó cuál es el motivo por el que Spotify me odia.

En la imagen tenéis la lista de los artistas que más he escuchado desde que me metí en last.fm. Como veis, tengo un gusto musical un poco racista y machista. Son grupos de tíos blancos, básicamente. Es algo en lo que tengo que trabajar. Pero no es de lo que os quiero hablar hoy. Viendo esta lista, uno se pregunta por qué Spotify no para de “recomendar” listas que no tienen nada que ver con lo que escucho normalmente.

Resulta un poco desconcertante estar escuchando a Rise Against o Marilyn Manson y que, de repente, suene algo tipo “Vas a ser mi esclava de aquí a Bratislava”. No es una canción real, pero todos sabemos que hay algunos “géneros musicales” que tienden a tratar a la mujer de forma repugnante.

“¿Cómo puede ser que una plataforma como Spotify no tenga buenos algoritmos para saber qué me gusta y qué odio?” me preguntaba al principio. Pero después caí en que si me hiciera buenas recomendaciones en las pausas publicitarias me estaría haciendo un favor. Las interrupciones me gustarían. Y nunca contrataría el servicio Premium. Spotify no me odia. Spotify quiere torturarme hasta que diga basta y empiece a pagar la suscripción.

Y es algo que no me importaría hacer, si soy sincero. Llevamos un par de meses con Netflix y no podría estar más contento. Bueno, sí… podría estar más contento si Netflix tuviera en su catálogo absolutamente todo, pero con lo que tiene de momento es suficiente para satisfacer mis necesidades seriéfilas. La cuestión es que empezamos a tener los servicios que llevábamos pidiendo desde hace mucho tiempo. Y eso es bueno, aunque me estén torturando para que pague. Ahora sólo falta que nos podamos permitir esos servicios. Hasta entonces, me tocará seguir escuchando cosas del rollo “como a una perra te voy a encadenar, con las manos en España y los pies en Gibraltar”.

Seguidores falsos en Twitter

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Ayer me desperté con 50 seguidores nuevos en Twitter, hoy ya tengo más de 200 y la cifra sigue aumentando. ¿Buena noticia? No, para nada. Por alguna razón me están siguiendo una barbaridad de cuentas falsas, cada vez más. ¿Cómo lo paro? Pues no tengo ni idea, he hecho una búsqueda rápida y todo apunta a que me va a tocar bloquear una a una a esas cuentas falsas. Y ahora mismo no dispongo del tiempo necesario para hacerlo.

Si alguien conoce alguna herramienta para agilizar el proceso, le pido por favor que me lo haga saber. ¡Ayúdenme, cibernautas!

De resaca social

Taza Pulp Fiction

Me levanto de la cama tras una noche de sueños raros y poco descanso. Me arrastro hasta la cocina para rezarle a la diosa Cafeína. “OH, diosa Cafeína, líbrame de este dolor de cabeza insoportable, te lo ruego…” Café en mano me siento frente a mi amado ordenador y un concepto resuena por el interior de mi dolorida cabeza: resaca social.

No sé si el concepto existe y estoy demasiado hecho polvo como para buscarlo, pero creo que es la mejor forma de describir el estado de putrefacción en el que me encuentro ahora mismo. Me siento como si me hubieran metido dentro de una campana y me hubieran golpeado con una bola de demolición. Y sólo cabe una explicación, padezco resaca social.

Puestos a utilizar un concepto que no sé si existe, debería darle también una definición.

Resaca social: sentimiento de cansancio absoluto, tanto físico como psicológico, que se produce después de participar en eventos sociales tales como cenas de navidad, celebraciones de cumpleaños u otros tipos de situaciones en las que se concentra una gran cantidad de personas.

Y no me digáis que lo que tengo es resaca y punto, que sabéis que para mí tres cervezas al año ya son demasiadas. Agua, café y leche. El alcohol es aburrido.

Creo que lo que más me agota es el ruido. La gente grita demasiado. A medida que avanza la noche y se vacían las botellas se disparan los decibelios y mi pobre cabeza no puede soportarlo. Parece que aquí “celebración” y “ruido” van siempre de la mano. Qué poco me gusta ese aspecto de “nuestra cultura”.

Bueno, que no sé qué coño estoy escribiendo ya. Salir de la cueva no me sienta bien. Espíritu navideño el que tengo aquí colgado.

Inspiración, plagio u homenaje

SPF bocetos

A medida que voy profundizando en la historia principal de Super Patata Frita, me voy dando cuenta en la cantidad de similitudes que tiene la trama con algunas de las series que consumo habitualmente. Y eso me preocupa. Ya nos hablaron durante la carrera de que todas las historias han sido contadas y que sólo cambiamos la forma de hacerlo. También nos comentaron cómo, ante esto, teníamos dos opciones:

1- Dejar de contar historias.

2- Repetir las mismas historias aportando, de alguna manera, nuestra forma de contarlas.

Aun así, no puedo evitar pensar en que algunos puntos fundamentales de la historia son prácticamente copias de One Piece o Adventure Time. Supongo que con la cantidad de series, películas, videojuegos y libros que existen, es difícil hacer algo que no se parezca a otra obra… ¿Pero qué haces cuando te das cuenta de que tu historia repite elementos de otra? ¿Debería quitarlos e intentar sustituirlos? ¿Debería asumir que haga lo que haga no va a ser una historia totalmente original y, por tanto, añadir los elementos que quiera sin pararme a pensar en las similitudes con otras obras?

En el episodio “The Simpsons Already Did It”, los creadores de South Park tratan este tema y llegan a la conclusión de que Los Simpson ya lo han hecho todo. Y es curioso porque si ves The Simpsons te darás cuenta de que prácticamente todos sus episodios son homenajes a otras películas. Cogen tramas famosas y les aplican su particular estilo. Lo llamamos homenaje y lo disfrutamos.

También tenemos el tema de los géneros. Ahí sí que vemos una y otra vez la misma historia repetida sin pudor alguno. Pero en eso consisten los géneros, ¿no? Nos gustan porque sabemos qué nos vamos a encontrar e incluso nos llegamos a enfadar si nos alteran demasiado los elementos comunes. “¿Zombis que corren? ¿Desde cuándo? ¡Los zombis son lentos! ¡Asco de película!”

No sé hasta qué punto mi historia se inspira, plagia u homenajea a otras. No sé si lo que realmente ocurre es que me falta imaginación. Pero una cosa está clara: no voy a optar por la primera opción, no voy a dejar de escribir sólo porque ya esté todo contado. Eso sería muy aburrido. Y lo aburrido aburre. No me gusta aburrirme.