Un Cuento de Navidad

Érase una vez un alegre saltamontes que dedicaba sus días a saltar montes. ¿Quién era él para llevar la contraria a la RAE? Nuestro amigo el saltamontes consiguió saltar Montecarlo, Montoro, Montilla, Montenegro, Montadito y Montanejos. Un día, dispuesto a superarse a sí mismo, decidió saltar el monte más alto de todos, Cuenca.

Miró la cima con determinación y, tras coger impulso, saltó con todas sus fuerzas. El saltamontes ascendió a gran velocidad, parecía que lo iba a conseguir. Pero una racha de viento lo desvió y acabó aterrizando en la cima de Cuenca. Allí, un curioso transeúnte se percató del forzoso aterrizaje del saltamontes y se acercó para comprobar su estado.

—¿Se encuentra usted bien? —preguntó el conquense.

—¿Conquense? ¿Qué clase de gentilicio es ése? —respondió sorprendido el saltamontes.

—Perdone señor saltamontes, pero se supone que usted sólo ha escuchado la pregunta. El resto es una aclaración para el lector. Acaba de romper usted la cuarta pared.

—A los saltamontes no se nos aplican las convenciones narrativas. Debería usted leer un poco más, señor conquense. —añadió enfadado el saltamontes.

—Flan de café. —afirmó el señor de Cuenca.

—Me las piro, vampiro.

—Hasta la vista, alpinista.

Y así, el saltamontes comenzó su descenso del Monte Cuenca, derrotado pero no hundido, pues estaba convencido de que con un poco más de entrenamiento podría superar ese reto. Como la caída en Cuenca le había provocado una lesión en el ligamento cruzado anterior, no tuvo más remedio que dirigirse a la parada de autobús para volver a su residencia en Montreal. Allí le esperaba su amigo el camello, que además de dos jorobas tenía una red de tráfico de drogas.

El saltamontes se encontraba a unos pocos metros de la parada de autobús cuando un camión procedente de La Nada, pueblo vecino de Cuenca, se cruzó en su camino. El camión, que estaba cargado de relojes suizos fabricados en China, arrolló al saltamontes, provocándole un sida intracraneal y varias muertes de tercer grado. De esta forma, el saltamontes dejó de ser el protagonista de nuestra historia, sin cumplir su sueño de saltar Cuenca y sin poder despedirse de su amigo el camello.

La señora oruga, que presenció del accidente, se convirtió entonces en nuestra protagonista… [Segunda Parte]

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6 comentarios sobre “Un Cuento de Navidad”

      1. El “second chapter” llegará este mes, no sé si a principios o a finales. Hay que esperar un poco para generar suspense.
        Muerte a los teclados de los móviles.

        Me gusta

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